Las iglesias más bellas de Colombia. Seleccionamos 10 de ellas.

1. Santuario de Las Lajas (Ipiales, Nariño).

Una pequeña niña indígena que no podía oír le aseguró a su madre que una “mujer mestiza” la llamaba. Cuando la niña atendió el llamado llegó hasta la imagen de una virgen del Rosario pintada sobre una piedra de laja.

Construido entre 1916 y 1949. Es una construcción de estilo neogótico, ubicada sobre el río Guáitara, y un lugar de peregrinación y turismo desde el siglo XVIII cuando era solo una capilla.

Nuestra Señora del Rosario (Chiquinquirá, Boyacá).

La Virgen de Chiquinquirá es considerada la patrona de Colombia desde el 9 de julio de 1919.

La Basílica de Chiquinquirá fue diseñada bajo un estilo neoclásico por el fraile capuchino Domingo Pérez de Petrés y se construyó entre 1796 y 1818. Fue restaurada luego de un temblor que azotó Boyacá en 1967.

La Basílica Menor celebra el día de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá cada 9 de julio. A diario, este santuario recibe peregrinaciones de devotos de todo el país que llegan hasta esta población boyacense a pedirle milagros y favores a la ‘patrona’.
Al igual que la imagen de la Virgen de Las Lajas, se cree que el lienzo que lleva la imagen de Nuestra Señora del Rosario en Boyacá es milagroso. Está pintado al temple sobre tela de algodón tejida por indígenas, donde se ve a la Virgen con San Antonio de Padua y San Andrés apóstol tras un cristal que los preserva desde 1987.

3. Catedral Primada (Bogotá).

La Catedral es uno de los símbolos turísticos de la Plaza de Bolívar en Bogotá.

La Catedral Primada que conocemos hoy es el cuarto templo construido en el mismo lugar de la Plaza de Bolívar, desde que se fundó la diócesis de Santa Fe de Bogotá, en 1539. La primera se comenzó a edificar en 1538 y la actual inició su construcción en 1807 con planos de Fray Domingo Pérez de Petrés, el mismo arquitecto que trazó el templo de Nuestra Señora de Chiquinquirá y quien conservó el estilo neoclásico para el templo capitalino.
En una de sus capillas se encuentran los restos del fundador de Bogotá, el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada, y del precursor de la Independencia Antonio Nariño. Edificada junto al Congreso de la República, siempre ha sido la casa de un cardenal colombiano y ha sido testigo de la historia política y social de la capital.

4. Nuesta Señora de Monguí (Boyacá).

Esta advocación de la Virgen se convirtió en patrona de las poblaciones de Monguí y Sogamoso.

La Basílica de Nuestra Señora de Monguí fue levantada en piedra entre 1694 y 1760, marcada por el estilo romántico. Guarda la imagen de la Virgen que lleva el nombre del municipio y algunas obras del pintor Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.
El milagro de este templo cuenta que Rey Felipe II obsequió una imagen de la Sagrada Familia para la iglesia de Sogamoso y otra de San Martín de Tours para Monguí, sin embargo, los cuadros se trocaron en su llegada a Colombia. La imagen de la Virgen se quedó en Monguí, y aunque intentó ser retornada a Sogamoso, apareció de nuevo de la que hoy es la Basílica.

5. San Pedro Claver (Cartagena, Bolívar).

La cúpula de la iglesia de San Pedro Claver, uno de los lugares donde se espera que se pongan en marcha los recorridos turísticos.

Los restos San Pedro Claver, el sacerdote español conocido como el santo de los negros, se encuentran en el altar mayor de este templo, localizado frente a la Plaza de la Aduana en el centro histórico de Cartagena de Indias. Con estilo colonial, esta iglesia fue edificada entre 1580 y 1654, y declarada Monumento Nacional en 1995.
San Pedro Claver fue conocido por bautizar esclavos durante su sacerdocio en Cartagena. En la iglesia se puede visitar su habitación, situada cerca de las escaleras que conducen al monasterio, y su estatua, tallada por el artista Enrique Grau.

6. Catedral Metropolitana (Medellín, Antioquia).

La advocación de este templo insignia de los antioqueños es la Inmaculada Concepción de María.

Esta basílica de estilo neorrománico tiene 130 años de antigüedad y conserva en su interior un museo de lienzos al óleo que ilustran al Cristo del Perdón, Nuestra Señora de Chiquinquirá, Nuestra Señora de Guadalupe, Inmaculada, entre otras obras pintadas por artistas nacionales y extranjeros.
Sus lámparas datan de 1952 y fueron compradas en Nueva York por el filántropo antioqueño Pablo Tobón Uribe. Un órgano tubular que fue adquirido en 1932 en Alemania y tuvo un costo de 25.000 dólares aún funciona en el segundo piso.

7. La Ermita (Cali, Valle del Cauca).

La iglesia tomó su nombre por la primera edificación, llamada “Ermita de Nuestra Señora de la Soledad del Río”. Foto: José Alberto Mojica

Es una iglesia de estilo gótico que reemplazó al primer templo junto al río Cali, una construcción de bahareque y paja dedicada a la Virgen de la Soledad y al Señor de la Caña. La sencilla iglesia fue derribada por un terremoto en 1787, y de ella únicamente se conservó la imagen del Señor de la Caña.
En 1942 se construyó la nueva ermita, dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, y en su interior conserva la antigua imagen del Señor de la Caña en el altar lateral izquierdo. El templo es un conjunto de piezas extranjeras y nacionales como los mármoles de que decoran los altares y el púlpito fabricados por un italiano, las campanas fundidas en los alrededores de París, el reloj musical y las vidrieras de Ámsterdam, y las puertas de hierro forjadas en Cali en el año 1937.

8. Señor de los Milagros (Buga, Valle del Cauca).

Colombianos y extranjeros llegan hasta el camerín del Señor de los milagros en la basílica de Buga para pedirle al milagroso.

Este templo de Buga fue designado Basílica en 1937 por el papa Pío XI, debido a los numerosos milagros que realizaba su patrón, el Señor de los Milagros, y al volumen de peregrinos que la visitaban: más de 800.000 cada año, en ese entonces. En la actualidad, este número asciende a millones de devotos.

La construcción de este templo colonial duró quince años y se inauguró el 2 de agosto de 1907. Entre sus dos torres se encuentra una estatua del Santísimo Redentor de dos metros y medio de altura, forjada en hierro fundido. Su campanario está conformado por cinco campanas francesas que lo convierten en el más grande y sonoro de Colombia.
La tradición oral bugueña cuenta que en el siglo XVI, una mujer india observó, mientras lavaba ropa en las orillas del río Guadalajara, cómo la corriente arrastraba un crucifijo. Lo agarró y lo llevó a su choza, donde le improvisó un altar en una caja de madera. Pero la caja se rompió porque el crucifijo estaba creciendo.

La gente empezó a venerar la imagen, y la choza de la indígena se volvió un santuario. Y cuenta la historia de Buga que con el tiempo, la imagen se deterioró porque los devotos, en su devoción indiscreta, le colocaban muy cerca velas y le arrancaban astillitas a la cruz.

Por eso en 1605, cuando un visitador eclesiástico la vio tan deteriorada, mandó quemar la imagen porque, según su juicio, ya no inspiraba devoción. Pero la imagen se preservó milagrosamente; en vez de quemarse, sudaba y se renovaba. La gente comenzó a empapar algodones en el sudor. Desde entonces se oficializó el culto a la imagen del Señor de los Milagros.

9. Catedral de Sal (Zipaquirá, Cundinamarca).

Una cruz de 16 metros, ubicada en la nave central, es uno de los atractivos de la catedral. En el recorrido, los visitantes también pueden encontrar espejos de agua y esculturas.

Construida en el interior de una mina de sal, no es sede de ninguna parroquia. Aunque oficia algunos sacramentos, se ha convertido en un destino mayormente turístico por la colección artística de esculturas de sal y mármol que propician un ambiente religioso.
La catedral fue inaugurada el 15 de agosto de 1953 en las antiguas galerías cavadas por indígenas muiscas dos siglos antes. La idea de construir una capilla subterránea fue de Luis Ángel Arango, el banquero y gran promotor cultural colombiano, quien observaba la devoción de los obreros de las minas de sal, que adornaban los socavones con imágenes religiosas de sus santos y oraban antes de comenzar su jornada laboral. Esta maravilla arquitectónica es visitada a diario por cientos de viajeros de todo el mundo.

10. San Nicolás de Tolentino (Barranquilla, Atlántico).

Este templo llegó a ser Catedral Primada de Barranquilla.


Esta parroquia de estilo neogótico tardó 300 años en ser construida y fue declarada Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional por el Ministerio de Cultura en 2005.
La iglesia de San Nicolás de Tolentino, patrono de los barranquilleros, tiene como reliquias un pañito impregnado con la sangre del cuerpo incorrupto del santo italiano, que es venerado en las fiestas, y un huesito incrustado en el interior del altar mayor.

Este templo tuvo un periodo de restauración desde el año 2009, con una inversión de 3.800 millones pesos. Fue reabierta al público el 10 de septiembre de 2011, día de San Nicolás de Tolentino. En sus alrededores hay jardines y espacios para que propios y visitantes disfruten al aire libre.

Laura Bayer Yepes. Para VIAJAR @viajaret

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